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Pilotos
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Ronnie Peterson Triste y Sueco Blue's Ronnie Peterson y Gunnar Nilson, durante las postrimerías de la década del '70, solían darle a su Suecia natal, alegrías enormes con sus actuaciones en la Fórmula 1. Realmente eran dos pilotos de gran valía. Peterson ya era un consagrado que estuvo coqueteando más de una vez con el título mundial, pero que por una cosa o la otra, no lo había podido lograr. No obstante, tenía todavía unas cuantas oportunidades más de lograrlo, sobre todo en ese año de 1978, cuando se sentaba en los negros y esbeltos LOTUS de Chapman, haciendo equipo con Mario Andretti. Un año antes, más precisamente en la prueba de Bélgica 1977, Gunnar obtendría su única victoria en la categoría. Llevando con absoluta precisión y destreza a su efectivo LOTUS 78 bajo una fuerte lluvia, un elemento que le venía como anillo al dedo, ya que su manejo -todavía no pulido del todo- sacaba rinde en esas condiciones extremas. Fue un placer verlo llevar el auto, en medio del desbarajuste habitual que produce la lluvia en cualquier circuito. Sin embargo, el mejor de los destinos puede estar acechado por la desgracia. Y así hacia fines de ese año, se comentaba que su salud no estaba muy bien... pero que no era nada preocupante, al menos eso se suponía.. Ronnie Peterson, en cambio, a principios de ese lejano 1978, era todo un veterano de la categoría. En 1971 ya había sido sub-campeón, y hasta ese momento había conducido varios autos de F1, hasta el mismísimo TYRRELL P34 de 6 ruedas. Experimentado, decidido, tremendamente veloz, solía llevar el auto -no obstante- siempre un poquito de costado, fiel a la vieja escuela nórdica de manejo en caminos cubiertos de hielo los 12 meses de año. El equipo LOTUS, confiaba en la recuperación pronta de Gunnar Nilson, pero, a medida que se acercaba el inicio de la temporada, los rumores se hacían más fuertes con respecto a la salud del joven sueco. En una rápida decisión, Chapman vuelve a llamar a Ronnie (quien ya había manejado los negros LOTUS, y no se fue muy contento de la experiencia), para suplirlo, ya que los auspiciantes no conocen de demoras, así sean de salud. Ergo, sale un sueco, entra otro. A medida que pasaba la temporada los rumores se hicieron realidad. Gunnar Nilson estaba enfermo, muy enfermo. El cáncer lo mantenía alejado del volante, pero igualmente, se las ingenió para darse una vuelta por el G.P. de Inglaterra. Estaba demacrado, completamente calvo por la quimioterapia, pero igualmente tenia esperanzas... esperanzas que muy pronto se esfumarían. Se dice que las desgracias nunca vienen solas... Algo de cierto hay, ya que mientras Nilson agonizaba en la cama de un hospital inglés, en la pista de Monza se desarrollaba otro drama. En la largada del G.P. de Italia, llegando a la primera curva, el circuito homónimo, se angostaba peligrosamente, hasta formar un embudo mortal. En principio se lo acusó a Ricardo Patrese de una maniobra peligrosa, encerrando a Peterson, quien horas antes se había peleado duramente con Chapman y había tomado la decisión de irse -esta vez para siempre- del equipo inglés... jamas lo podría hacer. Quien haya visto esa largada, jamás olvidará la enorme bola de fuego, producto de los más de 200 litros de nafta del LOTUS de Peterson, explotando en el momento del múltiple choque entre más de 11 autos. Increíblemente Peterson saldría con vida de semejante accidente, pero con más de 40 fracturas en sus piernas. Fue internado en forma urgente en un hospital local. Horas después, cuando ya parecía fuera de peligro, un coagulo de médula del fémur quebrado, le produjo un paro cardio-respiratorio, del cual jamas salió. Una muerte absurda, producto -sin duda- de la poca responsabilidad del personal médico que intervino en la ocasión. Menos de un mes después, luego de conseguir donativos de empresas varias y auspiciantes de la categoría, Gunnar Nilson, entraba en coma profundo. 24 horas después, consumido por el cáncer, moría... dejaba una fundación que lleva su nombre para la lucha contra el mal. Ultimo acto de alguien que, mas allá de su condición de ídolo deportivo, ante todo, era un gran ser humano... El Blues es una melodía que, cuando el dolor se apodera del alma de los hombres, sabe perfectamente expresar ese sentimiento. Bastan unos pocos compases, algunas notas bien puestas, y no hay frontera o condición étnica que valga... El blues, se desliza por donde sea, ora en las lodosas márgenes del Mississipi, en las grises calles de Buenos Aires... o también, por que no, en los sombríos bosques de Suecia... como allá lejos y hace tiempo, cuando 1978 moría... como cuando Peterson y Nilson morían. |
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