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ANTONIO ASCARI IN MEMORIAM

Un recuerdo en el 75 aniversario de su última carrera

Era originario de Castel d'Ario, la misma pedanía mantovana que vio nacer a Tazio Nuvolari, de quien era pariente lejano. Sin embargo, al contrario que los Nuvolari su padre, comerciante de granos, pronto trasladó la familia a Milan donde el jóven Antonio comenzó a desenvolverse dentro del mundo del motor en el entorno de la Fiat.

Alternó con éxito labores puramente comerciales con las de probador y piloto, en una época en la que las carreras de categoría internacional escaseaban y había de conseguir renombre participando en toda clase de pruebas del más variado nivel.

Los inicios

Como muchas figuras de su época, Antonio Ascari compaginó siempre la actividad estrictamente comercial (representante y concesionario de las marcas para las que trabajó) con las tareas propias de piloto probador dispuesto para la competición. Al principio desarrolla estas actividades en el entorno de la Fiat gracias a lo cual, puede disponer de una máquina tras el paréntesis bélico cuando se reinicia tímidamente la competición durante 1919. El auto es un Fiat GP de 1914 bastante viejo del que Ascari, sin embargo, sabe sacar partido ante la escasez de vehículos propiamente de carreras en estos primeros compases de la posguerra. Logra destacar en alguna que otra prueba de carácter nacional y su nombre suena ya como afamado piloto, veloz y arrojado.

En esta época Ascari solo acude a una prueba de rango internacional, la Targa Florio, con pésimo resultado. Figurando inicialmente entre los favoritos gracias a sus actuaciones previas en carreras menores, su Fiat protagoniza un enconado duelo por el liderato durante los primeros compases de la prueba, con la Ballot de Rene Thomas y la Peugeot de André Boillot como antagonistas. Sin embargo, un accidente antes de terminar la primera vuelta (recordemos la gran extensión de los circuitos de antaño, y en especial éste de le Madonie) lo obliga a abandonar, dejando la victoria a la Peugeot en un épico final digno de la legendaria carrera siciliana.

La aventura Alfa

En 1921 Ascari vuelve a Sicilia para correr la Targa ya como piloto oficial de Alfa Romeo. Por aquel entonces, el proyecto Alfa Corse está todavía en crecimiento y aún no está preparado para participar en las carreras de categoría Gran Premio (que en ese año se limitan por otra parte a solo dos citas en Francia e Italia). Volcando sus limitados medios en la Fórmula libre, Alfa Romeo suele inscribir por estas fechas a su primer piloto Giusseppe Campari con un tipo 40/60 optando a la victoria absoluta, junto a otros pilotos de la casa aspirando al triunfo en las categorías inferiores con el Alfa ES sport. De entre Ellos, Antonio Ascari, Ugo Sivocci y Enzo Ferrari suelen destacar. La casa milanesa no consigue resultados demasiado positivos este año. Siempre hablando de carreras de nivel internacional, Ascari no logra terminar ninguna de las pruebas en las que participa aunque a veces, como en el Mugello, tenga que abandonar por pura mala suerte cuando lidera su categoría cómodamente : una imprevisible irregularidad del terreno le destroza una rueda.

En 1922 las cosas empiezan a cambiar. Las victorias locales se van sumando en el haber de Alfa Romeo mientras en la Fórmula libre se cosechan algunos resultados positivos. Antonio Ascari destaca especialmente en la Targa Florio donde, a petición suya, se pinta por primera vez en el capó de su coche el trébol de cuatro hojas como símbolo portafortuna. Ascari acabaría ganando en su categoría y firmando un excelente cuarto puesto absoluto. El emblema del "cuadrifoglio" pasó a ser desde entonces símbolo de Alfa Corse en todas sus presentaciones.

Al final de la temporada, Ascari presenta el nuevo Alfa RL, destinado a la fórmula libre, en el Circuito de Otoño en Monza donde el coche causa buena impresión antes de resentirse de su juventud y verse obligado a abandonar. Para la temporada siguiente Alfa Corse ve el furuto con optimismo y prepara el asalto a la categoría reina, la "Gran Premio", que anuncia por primera vez cuatro citas para 1923.

Luces y sombras

La nueva temporada comienza inmejorablemente para los hombres de Alfa. En la Targa Florio celebrada en abril, los tipo RL se muestran superiores y el abandono de Campari es contrarrestado eficazmente por Ugo Sivocci, que gana la carrera, y Antonio Ascari, que lo secunda en el podium tras marcar el récord de vuelta rápida en la triunfal jornada.

En mayo, Ascari es el único representante de Alfa en el nuevo circuito de Cremona, donde consigue imponerse sin excesivas dificulates por delante de Alfieri Maserati que por aquel entonces corre para Diatto. En Abril, una nueva cita en el circuito del Mugello se salda con resultado positivo: remontando desde la quinta posición, Ascari protagoniza una emocionante escalada hasta el segundo lugar. No contento con ello, prosigue su intento por alcanzar al lider y, arriesgando al máximo, falla la trazada de una curva y necesita casi 10 minutos para reincorporarse a la carrera. No obstante logra acabar en tercer lugar tras otra Alfa RL pilotada por Massetti mientras la Steyr de Brilli Peri, sin acosos, consigue el triunfo.

Dejando pasar la prueba más importante del año, el Grand Prix del ACF, y la primera gran cita en San Sebastián (que no recibiría la denominación de Gran Premio de España hasta el año siguiente) Alfa Romeo tiene anunciado su debut en la categoría reina para el III Gran Premio de Italia en Octubre. Se ha preparado el nuevo bólido P1 del que se inscriben tres unidades. Según marcha la temporada, la casa milanesa no sorprende a nadie al anunciar que los autos serán conducidos por Campari, Sivocci y Ascari, sus tres ases del momento. Se tiene confianza tanto en los hombres como en las máquinas y se espera debutar con buen pie.

La historia sin embargo se escribió trágicamente distinta cuando, durante los entrenamientos previos a la carrera, Ugo Sivocci muere al estrellar su P1 a la altura de la actual variante Ascari, donde muchos años después el gran Alberto encontraría el mismo final. Alfa Corse se retira de la prueba en señal de duelo. En 1923 todavía se celebra una carrera de categoría Gran Premio en el flamante autódromo de Sitges, cerca de Barcelona; pero Alfa Romeo ha decidido esperar un año más.

Los preámbulos de la consagración

Para 1924 los maquiavélicos buenos oficios de Enzo Ferrari logran arrebatarle a la Fiat al mejor proyectista del momento, Vitorio Jano, quien pone a punto el primero de una serie de exitosos modelos concebidos para Alfa Romeo, el P2 8 cilindros turbocomprimido. Los tres grandes premios programados comenzarán con el del ACF en Agosto. Mientras tanto, los pilotos de la casa se foguean una vez más en la fórmula libre con el ya consagrado Tipo RL. Con él acuden en Abril a la cita anual con la Targa Florio.

La prueba siciliana vive este año una edición especialmente vibrante con el duelo entre las Mercedes y los Alfa RL. Especialmente inspirado se muestra Werner, de la Mercedes. El piloto alemán ha observado como en ediciones anteriores de la Targa una parte del público, antideportivamente, se dedicaba a obstaculizar a veces la calzada más o menos disimuladamente al paso de los vehículos extranjeros. En previsión de éste problema, Werner toma la salida con su Mercedes pintada de rojo. Cuando los malintencionados que otean el horizonte pueden darse cuenta de que no se trata de un coche italiano ya es demasiado tarde y el Mercedes cumple el recorrido casi siempre con el camino tan despejado como los pilotos locales. Al final y a pesar de la dura resistencia de Alfa, Werner ve recompensados sus esfuerzos con la victoria. Massetti y Ascari con los Alfa lo secundan en el podium de una carrera cuyo resultado, después de 7 horas, apenas señala algunos minutos de diferencia entre los tres pilotos.

Antes de acudir a Francia para la gran cita, Alfa Corse aprovecha los circuitos más "convencionales" de la Fórmula libre para probar el P2. El coche debuta con éxito en el circuito de Cremona, donde pilotado por Antonio Ascari consigue el récord de vuelta rápida y la victoria final. En la Copa Acerbo sin embargo, el único P2 en carrera con Campari al volante se ve obligado a abandonar. Por fortuna para la casa milanesa, es Ferrari con un tipo RL el que termina adjudicándose la victoria. Alfa premia este buen resultado preparando un cuarto P2 para Ferrari con motivo del Gran Premio del ACF, donde ya estaba anunciada la presencia de Campari, Ascari y Wagner con idéntico modelo.

El asalto definitivo a los Grandes Premios

Al fin, el 3 de agosto de 1924 en Lyon, se da la salida a la prueba más importante del calendario automovilístico internacional con tres Alfa Romeo P2 entrando en liza por primera vez. El Gran Premio del ACF conoce una lucha vibrante en la que se ven involucradas hasta cuatro marcas. Se suceden en cabeza la otrora exitosa Fiat pilotada por Borodino y Segrave con la Sunbeam (creada por proyectistas ex-Fiat con tremendo parecido al bólido italiano). Avanzada la carrera el inglés Guinness con Sunbeam llega a liderar la prueba; pero los desatados Alfa Romeo P2 le arrebatan la cabeza primero por mediación de Campari y luego a manos de un segurísimo Antonio Ascari que termina afianzándose en el primer lugar con autoridad, hasta que en la vuelta 31 sobre 35 su P2 empieza a acusar un fallo mecánico que le hace bajar ostensiblemente el rendimiento. A ritmo anormalmente lento, Ascari intenta cumplir los giros finales mientras sus contrincantes lo van pasando uno tras otro. A una vuelta de la meta su P2 se para definitivamente. La victoria sin embargo ha sido para su compañero Campari mientras Wagner completa el triunfal debut de Alfa Romeo con un cuarto puesto. La Delage, que en ningún momento ha disputado la cabeza, ve recompensada su regularidad con el segundo y el tercer lugar obtenidos por Divo y Benoist respectivamente; mientras Ascari, aun sin haber podido terminar, queda clasificado en noveno lugar.

En el Gran Premio de España en San Sebastián no están presentes los Alfa P2, así que son Bugatti, Delage y Sunbeam las que se disputan el triunfo que cae del lado inglés gracias a Segrave. La casa francesa Delage por su parte, decide no acudir al Gran Premio de Italia, donde los ya temibles P2 encontrarán así menos oposición.

De hecho, la carrera italiana supone el desquite y la consagración de Antonio Ascari que nada más darse la salida alcanza la cabeza para no dejarla ya en ningún momento de las cinco horas largas de prueba. En su jornada triunfal, consigue la vuelta rápida y cruza la meta victorioso por delante de sus compañeros de equipo Wagner y Campari. Minoia con la eficaz aunque obsoleta Mercedes se situa en un meritorio cuarto lugar.

El primer Campeonato del Mundo de Marcas

Ascari es el hombre del momento. En Febrerro de 1925 inicia la temporada con el Primer Premio Real de Roma en Fórmula libre. No acaba la carrera debido a un accidente leve que no tiene mayores consecuencias; pero en previsión de males mayores, Jano decide reservarlo para las empresas realmente importantes. Ascari solo será inscrito en los Grandes Premios.

Para esa temporada, el número de pruebas de primera categoría se eleva a cuatro con la incorporación del Gran Premio de Belgica a los ya habituales en Francia, Italia y España. Se habla entonces de organizar algún tipo de Campeonato oficial y se decide, después de las oportunas deliberaciones, establecer un Campeonato del Mundo en el que solo contenderán las marcas, no los pilotos. Se declaran puntuables para el título los cuatro Grandes Premios europeos más las 500 millas de Indianápolis, especificándose la obligatoriedad de participar en al menos dos de ellos para figurar el la clasificación final.

Por entonces los P2 han elevado su potencia original con vistas a la nueva temporada; pero la Delage tambien aumenta las prestaciones de sus bólidos con la adopción de una nueva mecánica turbocomprimida. Se espera con impaciencia la primera cita en Spa para saber donde está cada cual. Alfa confia por su parte en que la creciente rivalidad deportiva entre sus dos pilotos punteros, Ascari y Campari, beneficie los resultados finales.

El triunfo y el final

La historia del Gran Premio de Bélgica es conocida: una abrumadora demostración de superioridad por parte de Alfa Corse que situa a Ascari y Campari en las dos primeras posiciones a pesar de una prolongada parada para comer con mesa y mantel dispuesta por Jano en los Boxes como contestación a un público adverso. Antonio Ascari no solo gana para Alfa, sino que sale además potenciado en su particular lucha deportiva que lo enfrenta a Campari por la primacía en el equipo. Tras la Carrera de Spa y tan contundente desmostración, éste parece ser el único aliciente que tendrá la temporada.

Pero nuevamente la historia se escribe de forma distinta a la prevista. El Gran Premio del ACF se corre el 26 de Julio en el moderno circuito de Montlhery, inaugurado un año antes cerca de París. Allí todo parece desarrollarse según el guión previsto. Saliendo de atrás por los caprichos del sorteo, los P2 pronto alcanzan la cabeza de carrera y comienzan a distanciarse sin oposición real. También como parecia previsible, es Antonio Ascari quien se impone sobre Campari que una vez más ha de conformarse con marchar en segundo lugar tras su estela cada vez más lejana. Ninguna sorpresa pues hasta la vuelta 22. El Alfa Romeo P2 nº8 pilotado por Antonio Ascari sale entonces de la pista incontrolado; capota, se voltea... el golpe es mortal de necesidad y el as italiano muere instantaneamente.

Epilogo

Tras el accidente en Montlhery, Alfa retira a sus pilotos de la prueba dejando la victoria en manos de Delage, que posteriormente se impondría también en el Gran Premio de España. Por su parte, Duesemberg, tras ganar las 500 millas de Indianápolis, también acudió al Gran Premio de Italia en busca del título mundial. En Monza, sin embargo, la actuación de los Alfa Romeo fue de nuevo la prevista. Brilli Peri consigue una victoria "en homenaje a Antonio Ascari" que a la postre significaría la adjudicación del primer campeonato de marcas.

Desde entonces el emblema de Alfa Romeo se encuentra rodeado de una corona de laurel que la identifica como la primera Campeona del Mundo de la Historia. Unos laureles que empezó a entrelazar con la victoria en Spa de Antonio Ascari, quien como los grandes personajes de leyenda murió trágica y sorpresivamente...al volante de un bólido de competición, cuando marchaba en cabeza de una carrera celebrada hace ahora 75 años.

 
 
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