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1989, un año de F1 con Luis Perez Sala - Capitulo 5

Un verano ajetreado

Aunque los puntos que Piero y yo obtuvimos en Silverstone supusieron un importante desahogo para todos, y para el equipo en particular, tras el Gran Premio de Inglaterra mi agenda se presentaba llena de viajes, y con un apretado horario de trabajo. Lo primero que tuve que hacer fue cambiar mi billete a Bolonia por uno para Madrid, para atender a varios periodistas españoles que querían hablar conmigo, y para acudir a una entrevista que Jesús Alvarez me hizo en el programa “Teledeporte” de TVE. También tuve que ir a Valencia, donde pasé un día inolvidable celebrando nuestro éxito con la gente de Lois y con la familia Sáez Merino en particular, frente a una buena paella, claro está. Aproveché igualmente la ocasión para hacer una rueda de prensa informal con ios periodistas de Valencia, a los que tengo muy pocas ocasiones de ver normalmente.

Después de este ir y venir por España, tuve que acudir a Hockenheim para realizar unos test con unos nuevos compuestos de Pirelli. Más tarde, antes de afrontar el Gran Premio de Alemania, en el mismo trazado, pude pasar un par de días en Palma, de vacaciones, no sin antes ir a Barcelona a una entrevista para televisión en el programa “Estudi Estadi” catalán.

Este ajetreo de aviones que llevo me ha hecho comprender por qué la mayoría de los pilotos, en cuanto fichan con un buen contrato, lo primero que hacen es comprar un avión privado. Si no, es casi imposible tener algún día de vacaciones. Pero en lo que a mí respecta, me parece que, por el momento, voy a tener que seguir esperando algún tiempo.

De vuelta a Alemania para el Gran Premio, las cosas no se presentaron tan bien como esperábamos. Yo ya había dicho en Silverstone, que al igual que allí vivimos unos momentos muy felices, podían llegar otros más difíciles, pero no esperaba que estos últimos fueran a llegar tan pronto. En los éntrenos libres del viernes apenas pude trabajar con el coche, a causa de unos problemas eléctricos que surgieron en mi motor. En los oficiales lascosas no fueron mejor y me tuve que conformar con el puesto 27 de la parrilla provisional, aunque, incomprensiblemente, el coche parecía tener un comportamiento normal, sin reacciones extrañas. La situación era parecida a la de Paul Ricard.

El sábado en los libres tuve problemas con el fondo del coche, y en los oficiales no conseguí clasificarme, a pesar de que bajé un segundo mi registro del viernes. Me quedé a una centésima de Alboreto, que estaba último en parrilla, ya que tuve la mala suerte de encontrarme mucho tráfico cuando monté las gomas de clasificación, y un auténtico tapón cuando estaba haciendo, a la desesperada, mi último intento con la primera capa de las gomas raspadas. Fue un contraste grande si tenemos en cuenta la alegría que pudimos vivir en Inglaterra quince días antes.

Al acabar la carrera de Alemania me fui a Italia, donde esperaba poder poner a mi medida el chasis número 4. Sin embargo, no pudo ser, porque no estaba terminado. Creo que tendré que esperar a Monza para empezar a usarlo. En el viaje pude hablar con Patrese, que se sentó a mi lado. Estaba muy contento con el motor Renault, pero se quejaba de que el chasis de los Williams se había quedado obsoleto. Paradójicamente hizo la “pole” quince días más tarde en Hungría.

Aprovechando que había varios equipos probando en Imola, me desplacé hasta allí, donde pude charlar animadamente con Senna, que está encantado de trabajar con los hombres de McLaren y Honda. No es para menos. Quien no estaba tan contento era Gugelmln, ya que las cosas en March no van muy bien este año, y buena prueba de ello es que con el coche nuevo ni él ni Capelli han conseguido terminar ni una sola carrera. Siguen luchando, y esperan levantar cabeza. Y es que la Fórmula 1 es así, y hasta los mejores equipos y los que ganan, como Prost y Senna, tienen también sus sinsabores. Yo lo que voy sacando en claro es que este es un oficio difícil, en el que hay que aguantar siempre, a pie de cañón, las situaciones más complicadas, estando preparado a la vez para saber aprovechar cualquier circunstancia favorable que se presente.

A pesar del descalabro sufrido en Hockenheim, llegué a Hungría con bastante moral He conseguido ya un dominio casi total de mis sentimientos, de manera que no me afecten los reveses, aun a costa de no alegrarme mucho cuando las cosas salen bien, lo que me ha costado que muchos me tachen de ser demasiado frío. El Hungaroring, junto con Spa, es uno de mis circuitos favoritos, y en él, en 1988 vivímomentos muy agradables. Ahora la pista es más corta —han suprimido una curva lenta— y más rápida, pero conserva todas sus dificultades técnicas. Afronté los éntrenos libres con muchas ganas, y me salieron muy bien los del viernes. Estuve mucho tiempo tercero y cuarto, y al final hice séptimo, a pesar de que me habían estorbado en mi mejor vuelta. El coche Iba bien, y yo me encontraba muy a gusto en la pista. En la primera manga oficial esperaba poder colocarme bastante adelante, y de hecho hice dos vueltas prácticamente perfectas.

Sin embargo, no pude igualar el tiempo obtenido en la sesión libre. Me coloqué decimocuarto, pero no me importó, pues sabía que había aprovechado a tope el material con el que contaba. El sábado, probando en los libres en condiciones de carrera, vimos lo que se confirmó en el warm-up para el resto de los equipos Pirelli: éramos bastante lentos, y las cosas no iban tan bien como rodando en condiciones de éntrenos con las ruedas de calificación. Más tarde tuvimos problemas eléctricos, y no pude bajar mi crono del viernes, por lo que me vi relegado al puesto 23.

De la carrera hay poco que contar. Salí bien y gané algunas posiciones, aprovechando una pequeña melé que se formó al principio. Al comienzo hice todo lo posible por conservar mi puesto, pero no lo conseguí. No sé si al forzar tanto castigué un poco las ruedas, el caso es que me quedé sin adherencia, hasta el punto de llegar a pensar en entrar a boxes a cambiar. Poco a poco la situación mejoró, y cuando, a falta de veinte vueltas para el final, iba el decimosegundo, Módena me tocó por detrás, hice un trompo y me quedé fuera. Luego vino a pedirme disculpas, aunque en realidad lo que ocurrió es que no nos entendimos bien. De cara a Spa, mi trazado predilecto, espero que las cosas vayan mejor y pueda acabar la carrera.

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