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Relatos
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1989, un año de F1 con Luis Perez Sala - Capitulo 2 Comienza una nueva etapa Tras el accidente de Brasil, mi chasis quedó dañado y hubo que desempolvar el 001, que fue puesto al día para que lo usara en Imola, mientras que el 004, que accidenté en Portugal y que tantos problemas me dio después en el G.P. de España, quedaba de muleto. El jueves anterior al G.P. fui a recorrer el circuito, a pisar y ver si habían cambiado algún arcén y sobre todo las escapatorias de las curvas. Nada más empezar a andar me encontré a Mansell y nos fuimos juntos. Aproveché para irle preguntando cosas y en particular sí él se subía a los arcenes en las curvas rápidas. Casi sin darme cuenta llegaron los éntrenos libres del viernes por la mañana, que fueron con suelo seco. Hice el 22, pero a un segundo de los diez primeros. Esto me hizo pensar que podíamos estar delante si todo iba bien, pero también que al mínimo problema nos podíamos quedar fuera. Sin embargo, poco antes de los oficiales empezó a llover. Cambiamos los reglajes de aerodinámica y salí el resto con reglajes de seco. La verdad es que todos estábamos muy preocupados, porque el Lols-MInardí, el año pasado, en agua era inconducible e incluso peligroso. La sorpresa que me llevé después fue mayúscula. Con las modificaciones últimas, el coche había cambiado radicalmente. Me sentía tan a gusto a pesar de que no se veía nada, que empecé a tirar cada vez más. Los tiempos caían con una facilidad increíble. Fui dando retoques a los reglajes y seguí mejorando. Por primera vez en lo que llevo en Fórmula 1 podía seguir a los Ferrari y a los Williams e incluso acercarme en algunas zonas del circuito, sobre todo en frenadas. Disfruté como hacía tiempo y arriesgando, quizá algo más de la cuenta, a dos minutos del final estaba sexto absoluto. Las caras de nuestro box eran un poema y aunque al final me superaron Prost y Nannini, mi 8.° puesto y el 9.° de Piero conseguidos al lado de “casa” supusieron una gran alegría para todos. Pensé también que para la gente de Lois, Sanyo, F. Barcelona, el RACC, Camel y los periodistas españoles que nos siguen sería una gran satisfacción. El sábado amaneció con buen tiempo. Decidí cambiar mi sistema de trabajo habitual y no probar con depósitos llenos en los libres. Me jugaba la clasificación, así que me centré en la puesta a punto para vuelta rápida. A pesar de que no conseguí dar una vuelta completa bien, hice el 15 mejor tiempo, pero a sólo siete décimas del 8° Estaba realmente satisfecho porque en esa vuelta había fallado un cambio y llevaba ya siete en pista con mi último juego de ruedas esperando a encontrar una vuelta limpia. Confiaba mucho en la carrera, pero como pasó en Río, en el “warm-up” tuve problemas. Esta vez se me rompió la suspensión delantera en la frenada de la Tosa a 300 km/h y me llevé un buen susto. El chasis quedó tocado, así que me tocó salir con el muleto. Cualquier parecido con el 001 era pura coincidencia. En carrera vi que estaba completamente desequilibrado, pero fui consiguiendo mantenerlo por lo negro hasta que casi al final, cuando peleaba con De Cesaris por el puesto decimoprimero, se entrompó delante de mí y me tuve que ir a la tierra para esquivarle. Gracias a haber elegido las gomas más duras con problemas y todo, me hubiera podido defender bien a final de carrera. De todas formas, este G.P. lo recordaré siempre por la imagen que se me quedó grabada al pasar por el Tamburello y ver el coche de Berger ardiendo, espero que se recupere bien. El G. P. de Monaco comenzaba el jueves con una buena noticia. Giancarlo Minardi había cerrado un acuerdo por tres años con SCM, una empresa italiana de maquinaria industrial, y con esta esponsorización cubrimos totalmente el presupuesto de este año. En esta carrera disponía del chasis 001 que se accidentó en Imola y que había sido reparado en Faenza. En la primera sesión Libre del jueves, la verdad es que estaba bastante desequilibrado. El morro no entraba en las curvas lentas y en las rápidas hacía extraños de todo tipo. Afortunadamente, para la primera sesión oficial conseguimos equilibrarlo de aerodinámica y dejó de tener, problemas en las zonas rápidas, pero en las lentas seguía igual y no se podía apurar frenada porque no entrabas en la curva. Con todo, conseguí hacer el 19 mejor tiempo, lo que me dio optimismo. Tuvimos todo el viernes para pensar soluciones, porque en Monaco ese día no se entrenaba. Decidimos ablandar suspensión delante y detrás, y el coche en los libres del sábado mejoró. Después probamos a descargar de aerodinámica, pero no fue bien. De todas formas, conseguí bajar un segundo y medio el tiempo de los oficiales del jueves, y estaba bastante contento porque sabía que todavía podía bajar algo más. Sin embargo, en los oficiales las cosas no fueron bien. Nos arriesgamos al elegir un juego de calificación muy blando y otro un poco más duro. Cometimos un error de estrategia al usar primero los blandos, pensando en que después, raspándolos, irían mejor, como ha sucedido casi siempre. El caso es que no los conseguí calentar bien y no pude aprovecharlos al primer intento. El domingo, por primera vez en la temporada, no tuve problemas en el “warm up” y con depósitos llenos, sin forzar, hice 19. El Lois-Mínardl seguía con problemas en las llantas y rebotaba mucho de delante en los baches, pero con fiaba en acabar la carrera. Salí tranquilo y cogí un ritmo bastante bueno. Poco a poco iba subiendo posiciones y físicamente me encontraba muy bien. El coche me daba mucho trabajo, pero estaba recuperando bien sobre un grupo que cerraba Palmer. Sólo había un problema, la temperatura del agua iba muy alta desde el principio y tenía que ir controlándola continuamente, hasta que a 17 vueltas del final el motor reventó y me quedé fuera cuando iba 11. Al menos cogí una buena experiencia en carrera, porque Montecarlo es una mezcla de sprint y resistencia en la que te pasa de todo. Para mí, con esta carrera se cierra una etapa en la Fórmula 1. Ahora con el nuevo coche llega la hora de la verdad. Espero no tener que volver a usar los chasis viejos, que ya están con demasiadas batallas y accidentes encima, al menos el mío. Todas mis esperanzas de poder demostrar que tengo un sitio aquí están puestas en el nuevo coche.
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